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Cómo responder a «¿cuál es tu mayor defecto?» (12 ejemplos)

La mayoría de las personas nos sentimos cómodas explicando nuestros puntos fuertes, o hablando de nuestras habilidades o conocimientos que nos hacen perfectos para el puesto en una entrevista laboral.

Pero, ¿y cuando se trata de hablar de nuestros defectos? Ahí la cosa cambia, ¿no?

¿Cómo podemos hacer para hablar de nuestro mayor defecto sin quedar mal en una entrevista?

Atento, porque hoy te damos las claves para responder a esta pregunta en la entrevista.

¡Inspírate en nuestros 12 ejemplos!

¿Por qué te hacen esta pregunta los reclutadores?

En realidad no se trata tanto de saber cuál es tu mayor defecto, sino de analizar varios aspectos:

  1. Si te conoces lo suficiente y si eres consciente de tus áreas de mejora.
  2. Si has hecho algo y qué es lo que has hecho para corregir esa debilidad o defecto.
  3. Si este defecto afectará a tu desempeño laboral.
  4. Por último, si tu personalidad encaja con lo que ellos necesitan. Piensa que lo que respondas sirve de referencia para saber cómo te tomarás las críticas en el futuro, cómo reaccionarás ante dificultades y cómo te adaptarás al equipo y al puesto.

Cómo responder a cuál es tu mayor defecto: nuestras recomendaciones

¡Sigue los nuestros consejos y recuerda que desde Currículum y Trabajo podemos ayudarte a hacer ese ejercicio de autoconocimiento y preparar la entrevista!

Responderemos a todas tus dudas y repasaremos todos los aspectos que necesites reforzar.

1) Elige una debilidad que no afecte al puesto de trabajo

Una vez hayas identificado tus debilidades y las cualidades que se necesitan para el puesto de trabajo, elige un defecto que no sea esencial para el puesto.

Un rasgo o comportamiento que no afecte a la percepción del entrevistador sobre tu idoneidad para el trabajo.

Si por ejemplo, para ser asesor financiero necesitas tener fuertes habilidades analíticas, resolutivas y de toma de decisiones.

Esto es lo que no te conviene decir.

2) Sé sincero y di algo que sea realmente un defecto

Debemos ser sinceros tanto con el entrevistador como con nosotros mismos y responder  algo que sea realmente un defecto.

Disfrazar cualidades como defectos solo hará que parezca que no quieres reconocer que tienes ninguna debilidad.

No vale todo para quedar bien.

Frases como “soy demasiado perfeccionista o exigente” o “trabajo demasiado”. Son frases muy trilladas y suenan muy poco creíbles.

3) Muestra cómo estás trabajando para mejorar o superar tu debilidad

Aquí está la clave para salir bien parado sea cual sea el defecto que hayas decidido compartir.

No importa tanto lo que digas, sino que seas capaz de reconocer, aceptar y mejorar ese aspecto de ti.

Por lo tanto, cuenta cómo estás trabajando o mejorando esa debilidad para que deje de ser tu punto débil. 

Por ejemplo: puedes hablar de que antes te costaba hablar en público y ahora, desde que te has apuntado a un curso de oratoria, has ganado confianza y mejorado esta capacidad.

4) Intenta usar un lenguaje positivo

Utiliza un lenguaje positivo para minimizar los rasgos negativos de lo que estás hablando.

Palabras o frases negativas como: fracaso, me hacían la vida imposible, no estaba motivado… transmiten una mala impresión, así que mejor no critiques demasiado, guárdate los malos comentarios para ti.  Y al contrario, trata de mostrarte como alguien positivo y capaz.

Ejemplos de respuesta: 12 defectos que puedes revelar en la entrevista de trabajo

1) Soy bastante impaciente

Me gusta ver resultados enseguida, y según en qué momento me cuesta tener paciencia. Pero he aprendido a identificar las situaciones que me generan esa conducta, y ahora, al ser más consciente  lo llevo mejor, e intento tener una actitud más relajada para que todo salga bien. Cosas como ampliar el margen de tiempo por si acaso hay contratiempos, analizar las causas y consecuencias de mi impaciencia…”

2) Soy tímido

“Una de mis debilidades es que a veces soy muy tímido y me cuesta hablar con personas que acabo de conocer, ya sea en el trabajo o fuera de él. Por eso, intento aprovechar los descansos o la hora del café para hablar con compañeros y socializar. Y he notado la diferencia. ¡Ahora incluso participo con ideas y soluciones en las reuniones de equipo!”

3) Me vendría bien adquirir más experiencia

Si no cumples con algunos de los requisitos de la posición puedes mencionarlo como un defecto, pero mostrando siempre tu interés por aprender sobre el tema.

“Sé que me falta adquirir más experiencia pero estoy segura de que esta oportunidad de trabajo me va ayudar a fortalecer mis habilidades en la gestión de proyectos, específicamente para la industria automotriz. Para sumar conocimiento a este área he realizado varios cursos complementarios, que creo que me van a servir de mucho para las tareas del puesto”.

4) Me falta confianza

Esta debilidad puede ser usada para los recién graduados o cargos más juniors, para un director o supervisor quedaría muy mal.

«Cuando estuve haciendo prácticas, siempre solía preguntarlo todo varias veces antes de hacer cualquier presentación. Si el contenido, los indicadores, y el formato eran los correctos, etc. Más que nada porque me sentía inseguro y tenía miedo a equivocarme. Pero poco a poco he ido entendiendo lo que se requiere y he aprendido a tener más confianza. Ahora en vez de preguntar varias veces, procuro obtener toda la información antes de iniciar un trabajo y también aporto de vez en cuando ideas o sugerencias que han sido consideradas y sumadas.”

5) Me cuesta delegar

Si tu puesto no es de gestión y no tienes que liderar o supervisar gente, este tipo de defectos te puede servir.

“Cuando me entregan un proyecto o tarea, me cuesta delegar y compartir mi responsabilidad, ya que soy una persona meticulosa. Me gusta asegurarme de que todo quede bien hecho, y no quiero que haya errores. Vamos, que me gusta hacer las cosas bien.  Pero después de que en abril empezáramos a tener el doble de trabajo, decidí que tenía que hacer algo para mejorar este aspecto y me he dado cuenta de que si eliges a las personas adecuadas, explicas bien los objetivos y confías en tu equipo de trabajo, todo sale mejor”.

6) Miedo a hablar en público

“Soy bastante introvertida, y cuando estudiaba en la universidad me daba pánico hablar en público, me sudaban las manos y me quedaba en blanco. Sin embargo, es algo en lo que he venido trabajando. Hace unos meses asistí a un taller de hablar en público que me ha ayudado muchísimo, y en este momento estoy haciendo un curso de cómo ser un mejor orador, donde estoy aprendiendo técnicas para captar la atención del público y cómo manejar audiencias difíciles”.

7) Soy muy autocrítico

“Soy muy autocrítico conmigo mismo y esto me ha generado muchísimo estrés. Hasta hace poco me sentía fatal, porque me comparaba con otros y pensaba que debía tener más experiencias, habilidades y conocimientos, lo cual me generaba una presión que me tenía agotado.

Pero ahora, después de un proceso de autorreflexión, y un poquito de ayuda externa también, he entendido que la crítica destructiva no sirve para nada.  Y trato de enfocarme en hacer las cosas bien y sin agobios, y de sentirme satisfecho conmigo mismo, celebrando cada logro por pequeño que sea”.

8) Soy muy directa hablando

“Desde pequeña mis padres me enseñaron a ser super sincera y a decir las cosas de manera directa y transparente para evitar malos entendidos. Y a ver, creo que es algo positivo, pero cuando empecé en el campo laboral, ser tan directa me trajo algunas situaciones incómodas, que me llevaron a la oficina de mi jefe, el cual me llamó la atención y me dio una gran lección.  Desde ese día vengo practicando lo que mi anterior jefe me enseñó. Aprendí que cuando vas a darle una sugerencia a alguien o a hacer una crítica constructiva, hay que hacerlo de la manera más cuidadosa posible, en privado, usando el mejor tono, para que de esta manera el otro no se sienta atacado u ofendido. Practicar esto me ha ayudado a lograr mejores resultados y tener a mis compañeros como aliados.”

9) Me falta … (habilidad)

Asegúrate de que la habilidad que te falta no sea esencial para el puesto: creatividad, liderazgo, trabajo en equipo, formación en un programa software en concreto…

“Sé que me falta nivel de inglés, pero estoy haciendo un curso de inglés intensivo desde septiembre y creo que he avanzado un montón a nivel de comprensión y expresión oral”.

10) Soy de los que les gusta preparar todo con antelación. Me cuesta improvisar.

“Hasta hace un año, solía ser una persona a la que le costaba improvisar y cambiar de rutina. Me gustaba mantener una organización y planificación de todo lo que hacía, pues siempre he pensado que no era bueno improvisar, ya fuera en los estudios o en el trabajo.

Y la verdad es que ser tan estructurado me ha ayudado a lograr metas, pero también me ha traído algunos inconvenientes laborales, que mi anterior supervisor me ayudó a ver.

Desde entonces, he estado trabajando en esta competencia. Soy más consciente de que hace falta mantener una planificación para cada día, pero también de que debemos ser flexibles y estar preparados para acontecimientos no previstos. Ahora, cuando ocurre un imprevisto, ya no me estreso, simplemente analizo la situación y luego actuó de la mejor manera posible.”

11) Me cuesta decir que no

No saber decir que no, es una debilidad. Aunque nos guste ayudar a todos, podemos terminar sobrepasados de tareas y responsabilidades y no cumplir con los objetivos.

Si tienes esta debilidad compártela, pero recuerda mencionar el plan de trabajo que estás llevando a cabo para ser más asertivo y lograr tus objetivos.

 “Mi mayor debilidad es que siempre he querido apoyar a todos y a veces me costaba decir que no. Esto me restaba parte de mi tiempo y a veces me sumaba más tareas de las que podía realizar en mi horario laboral.  Ser así me generaba muchísimo estrés y horas extra.

Así que para solucionar esta situación decidí usar una herramienta de planificación que me ayuda a visualizar mi trabajo, y si tengo tiempo para apoyar a otros sin descuidar lo mío lo hago, sino no.   También he aprendido a ser más asertivo. Ahora soy capaz de decir que no sin sentirme mal o culpable.”

12) A veces me llevo los problemas a casa y me cuesta desconectar

“Cuando estoy gestionando un proyecto o tarea importante, suelo tenerlo en mi cabeza todo el día, como una fijación. En el pasado me costaba hasta dormir de tanto pensar en el trabajo.

Por eso, consulté con el psicólogo de la empresa, que me asesoró algunas técnicas para desconectar del trabajo: ejercicio físico, pintar, cocinar y desde que lo hago soy más feliz. Si bien el trabajo es y sigue siendo importante para mí, he aprendido que es importante descansar y disfrutar con otras cosas más allá del trabajo”

Conclusión: ¿Te ha quedado claro cómo responder a cuál es tu mayor defecto en la entrevista?

Son solo 4 pasos:

  • Elige una debilidad que no afecte al desempeño del puesto. Para ello tiene que haber estudiado los requisitos de la oferta y el puesto. Si dices algo que es esencial para el trabajo, serás descartado.
  • Sé sincero. Todos tenemos defectos. Por lo tanto, no trates de “colar” una cualidad como si fuera una debilidad. Lo que busca el entrevistador es que seas capaz de reconocer tus áreas de mejora y que te hayas planteado una solución.
  • Explica cómo hiciste para compensar este defecto o cómo hiciste para convertirla en fortaleza.
  • Enfatiza lo positivo y evita lo negativo.

¡Espero que te sirvan nuestros consejos y que los pongas en práctica!

Y si quieres seguir repasando las posibles preguntas de tu entrevista o resolver dudas o preocupaciones, consulta nuestro servicio de preparación de entrevista.

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